jueves, 27 de enero de 2011

El comentario sobre el trozo de Azorín

TROZO de Tomás Rueda

por Azorín (José Martínez Ruiz)

TROZO

1. Las bellas manos que cortaban las flores del huerto han desaparecido ya

2. hace tiempo. Hoy sólo viven en la casa un señor y un niño. El niño es chiquito,

3. pero ya anda solo por la casa, por el jardín, por la calle. No se sabe lo que tiene

4. el caballero que habita en esta casa. No cuida del niño; desde que murió la madre,

5. este chico parece abandonado de todos. ¿Quién se acordará de él? El caballero

6. --su padre—va y viene a largas cacerías; pasa temporadas fuera de casa; luego

7. vienen otros señores y se encierran con él en una estancia; se oyen discusiones

8. furiosas, gritos. El caballero, muchos días en la mesa, regaña violentamente a los

9. criados, da fuertes puñetazos, se exalta. El niño en un extremo, lejos de él, le

10. mira fijamente, sin hablar.

ASUNTO

En una casa viven un caballero y su hijo muy joven, huérfano de madre. El padre no cuida del pequeño; se ausenta mucho de casa y recibe frecuentes visitas de hombres adultos; se encierra con ellos; parecen discutir. El caballero a menudo riñe violenta-mente a los criados. El niño, a la mesa con el padre, lo mira desde lejos.

APARTADOS -- hay 4

A) LA AUSENCIA DE LA MADRE: “Las bellas manos… un señor y un niño.” (ll. 1-2)

B) LA SOLEDAD DEL NIÑO: "El niño es chiquito. . . ¿Quién se acordará de él?” (ll.2-5)

C) EL DESCUIDO Y LA INTEMPERANCIA DEL PADRE: "El caballero . . . se exalta." (ll. 5-9)

D) PADRE E HIJO CONTRAPUESTOS PARA MOSTRAR SU INCOMUNICACIÓN: "El niño . . . sin hablar." (ll.9-10)


ACTITUD

La actitud del narrador hacia sus sujetos es positiva, les tiene lástima. Uno se imagina que el autor se identifica con el narrador porque el narrador parece amistoso, preocupado, objetivo y fidedigno. Esto se revela por la actitud del narrador que parece preocuparse por el pobre niño (“¿Quién se acordará de él?”) y el padre (“No se sabe lo que tiene…”). También, hay un predominio de palabras positivas en la descripción. El retrato de los dos es tan patético que el lector quiere entrar en el mundo de la lectura para ayudar a los dos.

APARTADO A: LA AUSENCIA DE LA MADRE

"Las bellas manos que cortaban las flores del huerto han desaparecido ya hace tiempo." Lo primero que se menciona en el trozo es la razón por la soledad del niño y el ensimismamiento del padre: la muerte de la madre. La madre muerta, queda evocada por unas manos (cuidado, caricias, manos que lo detienen del peligro) que cortaban flores (cuidar de un jardín, belleza en la casa, el buen gusto, lo delicado); --ni la palabra “madre” ni la palabra “morir” aparecen porque cuando la madre murió el niño quizás no haya conocido los conceptos de “madre,” o “muerte,” y así el narrador no las usa, pero en la frase se evoca todo lo que el niño ha perdido al perderla a ella. La descripción ofrece un fuerte contraste con la intemperancia y la rudeza del padre que viene después. Se subraya la ausencia de la madre en la vida del pequeño y tampoco "existe" aquí. El uso del imperfecto en el primer verbo (“cortaban”) hace habitual el cuidado de la madre, pero también esfuma el principio y el fin de ese cuidado – nos subraya otra vez que el niño es tan pequeño que realmente no tiene ningún concepto del tiempo. El segundo verbo (“han desaparecido”) también usa un tiempo verbal que hace impreciso lo que ocurrió: el presente perfecto, que trae la acción del verbo del pasado al presente; esto es algo que también hace más patente la ausencia de la madre y su impacto sobre le niño y su padre.

"Hoy sólo viven en la casa un señor y un niño." Si sólo estuvieran los dos, el señor podría ocuparse del niño, pero hay otros de los que el lector sabe porque se mencionan luego: los criados y los compañeros del padre. El niño está aun más solo por existir los otros en adición al padre porque distraen a éste.; además, los criados son un grupo sin individualidad, ocupados con sus quehaceres, temerosos. Además, se mencionan ambos el padre y el niño en esta frase para recordarnos que la muerte de la madre no afectó sólo al niño sino también al esposo de la difunta. Se hace eco de esto en las líneas 3 y 4 en el apartado siguiente: “No se sabe lo que tiene el caballero que habita en esta casa,” es decir que ha cambiado, que no se porta como lo hacía antes. El uso de la palabra “señor” en vez de “hombre” subraya el estado del padre del niño, lo que en parte lo lleva luego a las cacerías.

APARTADO B: LA SOLEDAD DEL NIÑO

"El niño es chiquito, pero ya anda solo por la casa, por el jardín, por la calle." El diminutivo no hace al niño más pequeño, pero hiere nuestra sensibilidad más que la palabra "pequeño," -- expresa ternura, afecto. El que el niño ya pueda andar nos indica también que ya puede sentirse abandonado. La palabra “solo” insiste en el tema. Hay un aumento de lugares por los que anda el niño hacia algo cada vez más peligroso -- un niño pequeño no debe ir solo por la calle. Note la ausencia de conjugaciones; subraya el vagar libre, sin vigilancia, del niño y subraya la ausencia del cuidado que se esperaría de los criados que sabemos presentes. Después de un pasado no muy claramente definido por los tiempos verbales, el presente aquí deja que observemos lo que el niño experimenta “ahora mismo.”

"No se sabe lo que tiene el caballero que habita en esta casa." El narrador nos anuncia lo que se comentará en el próximo apartado. También subraya que la situación no es normal para un niño, que quizás los vecinos también notan que hay algo raro. Además, indica que quizás debamos preocuparnos también por el padre por el efecto que la muerte de su mujer ha tenido en él: como ya se mencionó arriba, su comportamiento actual no el normal para él.

"No cuida del niño; desde que murió la madre, este chico parece abandonado de todos." Esta frase que en realidad da todo el contenido temático del trozo, se encuentra en el centro mismo del texto; también expresa claramente la muerte de la madre que es la causa de la vida ahora problemática del padre y del niño. Nótese también de la falta del adjetivo posesivo al hablar del niño; esto incrementa la distancia entre le padre que “no cuida del niño,” realmente de su niño.

"¿Quién se acordará de él?" El narrador nos hace una pregunta retórica para subrayar el problema al final del primer apartado; el narrador es vehemente y no podemos menos que responder para nosotros con la triste palabra: “nadie.” El que la pregunta venga en el tiempo futuro, además de indicar la pregunta retórica, también indica que pudiera que estas tristes condiciones sigan en el futuro.

APARTADO C: EL DESCUIDO Y LA INTEMPERANCIA DEL PADRE

"El caballero—su padre—va y viene a largas cacerías; pasa temporadas fuera de casa;" "Va y viene" y "largas" -- ambas frases/palabras nos indican duración y frecuencia; nótese también el uso de "temporadas," que significa "período largo de tiempo." El padre pasa mucho tiempo fuera de su casa y lejos del niño. El que el padre vaya de caza subraya ambos que el padre es caballero y que tendría el tiempo para ocuparse del niño; también, aunque quizás éste sea un punto de vista más contemporáneo a nosotros, la caza es una actividad cruel que contrasta con lo que pudiera aportar la ternura de la madre: el contraste del huerto, la naturaleza, cuidado por las bellas manos y una actividad que infunde terror en y trae muerte a los animales – la naturaleza. El lector tiene la impresión de que el padre quiere escaparse de su hogar y su hijo para no tener recuerdos de su difunta esposa. Sigue el uso del tiempo presente para hacer patente el presente del niño: un presente largo y continuo lleno de soledad.

"Luego vienen otros señores y se encierran con él en una estancia; se oyen discusiones furiosas, gritos." Después, cuando el padre por fin vuelve, el niño también sigue solo aunque haya varias personas en la casa; los señores se encierran: el niño no tiene acceso a las conversaciones, no forma parte de la vida de su padre. "Discusiones furiosas, gritos," expresan la intemperancia del padre. Pero quizás se pudiera pensar que por lo menos a la hora de comer todos estarán juntos ...

"El caballero, muchos días, en la mesa, regaña violentamente a los criados, da fuertes puñetazos, se exalta." Durante la comida la familia debe reunirse, la vida familiar se remansa. Esto no ocurre en la casa del señor y su hijo. Las palabras "regaña" y "puñetazos” quedan reforzados aun más por "violentamente" y "fuertes"; para el niño es imposible acercarse físicamente o sicológicamente sin miedo. Parece que el padre no puede contenerse; no se menciona ninguna razón por su ira (“No se sabe lo que tiene el caballero…,” ll. 3-4). Mientras el padre se exalta, el hijo queda terriblemente solo.

APARTADO D: PADRE E HIJO CONTRAPUESTOS PARA MOSTRAR SU INCOMUNICACIÓN

"El niño en un extremo, lejos de él, le mira fijamente, sin hablar." Aquí el narrador por fin nos presenta a los dos protagonistas juntos; vemos físicamente la soledad del niño en relación con su padre: "en un extremo, lejos de él," "sin hablar." El niño mirando "fijamente" nos evoca al niño asombrado, terrorizado. No nos quedan dudas, el niño está solo físicamente y espiritualmente.

El uso de frases cortas y palabras de uso normal demuestran una sencillez que nos acerca a una situación que debiera de ser sencilla también -- pero no es así. El autor logra ganar nuestra simpatía por la acumulación de gestos violentos del padre contrapuestos a la evocación delicada de la madre y el niño tan pequeño y callado. Éstos nos llevan a la última frase que indican una incompatibilidad que quizás se desarrolle luego: este posible misterio nos hace querer saber más.

No hay repeticiones obvias de palabras, pero se amontonan palabras que repiten la idea se la soledad: “sólo,” “solo,” “hace tiempo,” “han desaparecido,” “abandonado de todos,” “fuera de casa,” “largas temporadas,” “se encierran,” “en un extremo,” y “lejos.” Además, la repetición del tiempo presente del indicativo en todo el trozo menos en tres ocasiones, hace hincapié en esa repetida y constante soledad. Los contrastes del jardín con las flores y las temporadas de caza, de las bellas manos con los fuertes puñetazos, de “hace tiempo” con “hoy,” y del bullicio y la energía viril del padre y sus “amigos,” su actividad y ruido con el niño chiquito, silencioso y callado que solamente lo mira fijamente hacen lo mismo.

TEMA

La radical soledad de un niño de corta edad abandonado incluso de su padre intemperante con quien vive.

CONCLUSIÓN

-- no un resumen sino un comentario personal --

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